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sábado, 14 de julio de 2012

La Edad Media



Arquitectura en la Edad Media

La arquitectura de la baja Edad media (siglos XI-XV) desarrolló dos estilos llamados romántico y gótico, que simbolizan momentos diferentes en el desarrollo de la sociedad medieval, coincidiendo respectivamente con el fenómeno del feudalismo y con el nacimiento de las ciudades y la vida urbana.


El estilo romántico, que florece entre los siglos XI y XIII, produce edificios macizos y en penumbra, de gruesos y pesados muros, sin apenas orificios que permitan la entrada de luz exterior, arcos de medio punto y escasa elevación. Esta arquitectura era la expresión de una sociedad de fuertes creencias y muy inclinada al aislamiento y a la contemplación. Las peregrinaciones religiosas contribuyeron notablemente a la internacionalización del arte romántico. En torno a las rutas de peregrinos se levantaron algunos de sus principales templos y monasterios. Buen ejemplo de ello son los que se levantan a lo largo del camino del Camino de Santiago: San Isidoro en León, San Martín de Frómista y la propia Catedral de Compostela.

El arte gótico surgió en Francia y se desarrolló entre los siglos XII y XVI. Refleja una actitud espiritual y un gusto completamente distintos. El ansia de elevación y luz, el horror a lo macizo caracterizan a este estilo. Torres de flechas que se elevan hasta lo más alto, arcos apuntados en ojiva que semejan dos manos unidas en oración y amplísimos vanos con vidrieras que representan lo opuesto a la minúsculas ventanas románticas, a veces simples saeteras, son características de este estilo.

La obra representativa del romántico es el monasterio. El edificio donde el gótico alcanza su expresión más plena es la catedral, que se levanta en el centro de la gran ciudad, y cuya altura y magnificencia es el orgullo de sus ciudadanos.




La Enciclopedia del Estudiante, Santillana, 2006

sábado, 30 de julio de 2011

Fresco: El martirio de San Esteban

Fresco del Martirio de San Esteban, procedente de San Juan de Bohí; finales del siglo XI o comienzos del XII, Museo de Arte de Cataluña, Barcelona






Esta pintura al fresco, que reproduce la escena de la lapidación del diácono protomártir, es considerada como una de las muestras más impresionantes del arte pictórico romántico en Cataluña, a través de los frescos murales de sus iglesias.
El dinamismo de la escena queda reforzado por el cromatismo y el símbolo de la bendición divina, y por el estilo de la composición, notoriamente arcaico. Tales características confieren a esa obra, concebida con gran sobriedad, fuerza expresiva.
El tema ya fue tratado en pinturas murales de la época carolingia, y en esta representación del mismo parecen evidenciarse influencias de las miniaturas de códices. Se ha especulado acerca de un posible enlace entre pinturas que ornaron el interior de la iglesia de San Juan, en Bohí (Pirineo leridano), con las descubiertas en Vicq (departamento del Indre, Francia), lo que sólo partiendo de una fuente estilística común parece ser cierto.
Una especie de graffiti con el nombre Teodoros (en caracteres griegos), junto a esta escena, difícilmente podría tomarse como firma del su autor.

M.Olivar, Cien obras maestras de la pintura , Biblioteca básica Salvat, 1969